My dry words in this white place.
18,
Bogotá, Colombia

Cuando uno quiere sujetarse no quiere desprenderse,
y si se desprende, el corazón se entristece, como ancianos inconscientes,
que sostienen las bondades del pasado serenamente,
y contienen las locuras suficientes, para saciar los días indiferentes,
a la libertad de la mente y a la agonía consecuente, a la soledad permanente,
que desata la tristeza de saber que entre tanto trueque, no queda eternamente, la presencia del ausente.